04 marzo 2012

Café, copa, y puro

Café, copa y puro
      La afirmación que realizo Mark Twain de : "No soy esclavo de un vicio, sino dueño de un placer" es perfectamente aplicable a los amantes de los habanos. Y lo especifico bien: de los habanos, no de los puros sino de los puros habanos, los auténticos puros cubanos, que son considerados por muchos los mejores puros del mundo con diferencia. Hay quien llega a decir que el peor puro habano es mejor que el mejor puro no cubano; tal vez sea exagerado,  y creo que los es pues hay auténticos puros de otras partes el mundo de mucha calidad, pero eso si, no son auténticos puros habanos y cubanos.
    Hay muchas personas que les gustan los habanos, y cada vez las habrá más, y que se entregan a la chispa de esta peculiar pasión de forma incondicional, para así poder mantenerla mucho tiempo, para hacerla intemporal. Un habano es un producto único en su genero, es peculiar en su relación con el territorio, el clima donde crece la hoja de tabaco, el cultivo tan especial y esmerado. Además posee una una excepcional y única tradición en la producción de sus labores, una peculiar cultura artesanal y un respeto por las tradiciones secretas transmitidas de generación en generación. Toda es experiencia está sedimentado por el paso de los años y siguen teniendo un ciclo productivo solo capaz de darse en Cuba.
     Asi como a cada etapa de la vida le sucede otra, la educación del gusto por el habano se realiza de un modo casi inadvertido pero constante al mismo tiempo, si bien se puede tener el deseo de dedicarle una cierta atención.