12 marzo 2012

Mitos

Mitos y leyendas
     Los mitos resultan siempre fascinantes y en ocasiones se perpetúan y se expanden por el confín de los tiempos, como el que sostiene que son las muchachas cubanas quienes enrollan entre sus muslos sedosos los mejores habanos. Pero lo que en realidad se precisa para elaborar un puro de calidad no son muslos, sino unas manos expertas e infatigables, antes de hombres pero hoy en día de un mayor número de mujeres.
     Con el fin de obtener el máximo placer en cada bocanada, hay que saber lo que debe de tenerse en cuenta a la hora de adquirir el puro para momento y situación. Para prestar debido culto al arte de fumar un puro es preciso conocer entre otras cosas su historia, los métodos de producción artesanal, así como saber interpretar cuanta información recibamos al respecto.
     Los mejores momentos de la vida son efímeros, y eso mismo ocurre con los puros; el placer de fumar un puro gratificante durante todo el tiempo que sea necesario, es el resultado de meses y a veces de años de trabajo intenso, meticuloso y especializado. Todo ello habremos de poder sentirlo cuando tengamos un buen puro entre nuestros dedos mientras esas volutas de humo se desvanecen tras formar imágenes ensoñadoras y fantásticas.
     Una verdad en el mundo de los fumadores de puros, es que el puro perfecto no existe; tan solo existe el puro adecuado a cada momento y estado de animo, el adecuado a cada presonalidad, el que satisface de la mejor manera posibles todos nuestros sentidos. En el placer de busqueda de ese nuestro puro es donde debemos disfrutar, y ella misma nos traerá la mejor recompensa.