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05 mayo 2019

La eterna discusión: calidad/precio

¿Calidad o Precio?
Uno de los motivos de discusión, o más bien de no consenso entre los fumadores de puros, está a la hora de que valorar por encima de todo: el precio o la calidad del puro.
Hay una serie de elementos que hemos de tener en cuenta a la hora de elegir un puro, de degustarlo y de valorarlo, a saber: el color de la capa, el aroma, su sabor, el tiro y la fortaleza, la combustibilidad, el tipo de vitola según su longitud y cepo, y si lo fumaste con anterioridad según el placer de la fumada que te proporcionó.
Y en esto de la elección no hay que olvidar uno de los elementos que se debe de tener muy encuentra: EL PRECIO, si, el precio que uno puede permitirse pagar por disfrutar de una fumada, más incluso que la relación calidad-precio, aunque yo adiria mejor la relación PRECIO/CALIDAD.
En algunas catas de puro que aparecen publicadas se hace referencia a ese factor de relación calidad/precio, pero como un elemento casi menor y a la que , en teoría, pocos fumadores "dicen" hacerle caso.
En este mundo de la fuma de los puros hay mucho de leyenda y no menos de esnobismo. El diccionario de la RAE define al snob como "aquella persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etc., de aquellos a quienes considera distinguidos.
Llevo mas de cuarenta años fumando puros de todo tipo y condicción, pero sin considerarme un experto en el tema, que no lo soy, tengo la suficiente experiencia en cuanto a fumadas y relación con fumadores como para poder opinar sin ningún tipo de temor o recelo al respecto.
Para empezar cada uno ha de fumarse su puro como le venga bien en gana, eligiendo el que más le apetezca para ese momento en concreto de la fumada, en el lugar que decida para hacerlo, con la compañía que desee, pero sobre todo hacerlo totalmente desinhibido. Se puede aprender ciertos detalles que mejoraran tu fumada de los veteranos fumadores, pero al final cada uno decide como y de que manera va a disfrutar de esa labor que tiene en ese preciso momento en su mano.
No hay cosa que mas me fastidie e incomode, por no decir otra expresión, que ver en una reunión o acontecimiento social o familiar, el típìco "personaje" que saca su gran puro comprado para esa ocasión, con su vitola "carisima" bien visible, y haciendo lo posible para que todo el mundo lo vea, cuando en realidad quienes lo conocen sabe que no es fumador de puros habitual, pero si "exibicionista" ocasional, intentando realizar todo un ritual que ha leído en algún lugar y lo ha aprendido para tal ocasión, sin darse cuenta que si a su alrededor hay otro simple fumador habitual de puros, se va a percatar del gran ridículo que está haciendo.
Fúmese el puro a su antojo, enciendalo como buenamente sepa hacerlo, disfrute de ese momento tan especial sin estar pendiente de que le miren los demás y vean el gran purazo que se ha llevado para "impresionar" a los demás. No hagan el ridículo más.
Pero el tema de esta entrada era la relación calidad/precio de los puros. Es evidente de que el fumar puros es una aficción que resulta cara, más cuantos más puros te fumes en el día, semana o mes. No todo el mundo tiene el poder adquisitivo suficiente para permitirse vitolas de las mejores marcas con unos precios que en ocasiones son totalmente desorbitados, y que lo que se hace es pagar la marca con elevado rango social.

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06 abril 2019

El placer de fumar un buen cigarro


La vitola Pirámide ha sido una de mis preferidas desde que comence  a fumar puros hace ya más de cuarenta años, cuando mi padre marino mercante traía después de sus largos viajes puros habanos comprados en los distintos puertos donde recalaba durante sus largas travesías. Si bien yo nunca ví a mi pare fumarse un solo cigarro puro en su vida, en mi casa siempre hubo un buen surtido de puros habanos, dominicanos, canarios y de otras diversas procedencias sobre todo de países caribeños. Y para no seguir la costumbre familiar yo no he sido fumador de cigarrillos como mi padre si no que comenzó con los cigarros puros al poder tener acceso directo a una gran variedad de ellos en sus diversos formatos o vitolas y procedencias.
Y recuerdo que sentí desde esa primera experiencia de encender un cigarro, y en este caso un buen cigarro, que por cierto fue un pirámide ya que su formato me llamó mucho la atención y es por lo que lo elegí entre todos los demás, que me irían  acompañar a lo largo de mi vida como fieles compañeros  en los momentos más felices y gratificantes.

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15 agosto 2018

Reflexiones a través del "fumo lento"


Son las doce de la noche, y tras un día laborioso como tantos otros, me dispongo a disfrutar de unos instantes de relajación en compañía de unos de mis cigarros preferidos: el Toscano "Antico", elegido con sumo cuidado entre los muchos de mi reserva, eligiendo uno de los que presenta un mayor grosor y volumen. No todos en su elaboración resultan final semejantes, por lo que cuando requiero de su acompañamiento en un momento especial como es el descanso al final del día, eligo entre todos "ese" que creo me va a producir un mayor deleite en su fumada.
Tras encenderlo con sumo cuidado en toda su circunferencia por el extremo más fino, que así es mi gusto, acercando la llama del mechero a su base, doy esa primera bocanada que me asegura su perfecto encendido y me augura unos buenos momentos de placer mientras doy buena cuenta de mi compañero de evasión.
La noche esta clara y en calma, los ruidos has desaparecido casi por completo, y en este ambiente de sobrecogimiento me asaltan pensamientos y recuerdos que no hacen si no acrecentar el placer de ese momento. Que mejor instante del día para reflexionar sobre la propia vida, sobre como afrontar este presente y ese futuro lleno de incertidumbres y dudas, ante el que de forma inexorable hemos de rendir cuentas en el día a día.

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17 marzo 2018

Los ensueños del buen fumador

"Ensueños de fumador"
Ofrecer un puro o regalarle una caja de sus labores preferidas a un amigo a quien se le debe una gentileza, constituye un elemento de relación casi indispensable entre los buenos fumadores. Disfrutar de la presencia y aroma de ese humo noble según va ascendiendo ante nuestros ojos, penettrante, en ocasiones casi táctil, nos ayuda a aproximarnos a las personas con sencillez y a establecer verdaderos lazos de amistad.
Cuando enciendo un cigarro al calor de mi hogar acompañado de un agradable silencio, siento un maravilloso sentimiento de plenitud. Es un preciado instante, sublime y tan fugaz como el propio humo, pero que se hace recordar como un instante inolvidable. Un buen cigarro encierra la promesa de una voluptuosidad total, y si se sabe fumarlo bien, en su "fumo lento", adormece las penas y nos llena los momentos de soledad de imágenes en otras circunstancias impensables; además en ese "fumo lento" reencontramos esos ritmos olvidados, y nos ayuda a reestablecer una comunicación con nosotros mismos. La buena conversación como el buen fumar ha de ser lento, pausado y majestuoso.
Decia Musset que todo fumador de puros es un amigo que merece la pena conocer y mantener, pues sabe como siente cuando fuma.
Cuando uno se dispone a fumar un cigarro, elige uno determinado para ese preciso momento, y en ese preciso instante; lo elige con sumo cuidado, lo sostiene entre su pulgar e índice, lo observa atentamente, y ya el color de la capa nos anuncia prometedores momentos, su forma, su tamaño, su resistencia entre nuestros dedos mientras se impregna con su aroma. Los gestos que realizamos con el cigarro desde que lo cogemos y sostenemos entre nuestros dedos hasta que saboreamos de la primera bocanada de humo, supone una mezcla ce concentración y desprendimiento, como deben hacerse bien las cosas. Pero no lo olvidemos que tan solo constituye nuestro propio ritaul ante el "fumo lento".
Debemos de fumar nuestra labor lentamente, el "fumo lento" de los italianos, pero por supuesto cada fumador ha de descubrir su ritmo personal, ese que le produce una mayor satisfacción. Hay que saber fumar bien lo que bien se ha sabido elegir. Antes de elegir el cigarro se ha de elegir el momento, y después elegir el cigarro para ese momento especial, pues no todos los cigarros se adaptan a todos los momentos. Un buen cigarro debe de estar en franca consonancia con el momento de ser fumado, con el estado de ánimo del fumador, con el ambiente, con el tiempo del que se va a disponer; tiempo y elección siempre son buena combinación.

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13 marzo 2012

Ensueños y sabores

Valle de leyenda

     Es posible que el sabor de una misma labor y vitola varíe según la hora, lugar, estado de ánimo o la condición tanto física como psíquica del fumador, puesto que la alquimia de un puro se fragua en la relación entre fumador y fumado. tal vez el mejor momento para disfrutar de una buena labor sea después de la cena, un tiempo destinado a la relajación y la contemplación, una pausa para hacer balance del día o tal vez de toda una vida, de renovar el espíritu, de interiorizar en busca de lo nunca hallado, y en esos momentos tan sublimes nuestro amigo el puro será el compañero atento a nuestra disposición, dejándose llevar por nuestras emociones penetrando con su aroma y olor para hacerse más nuestro, más penetrante, haciéndonos ver que en la vida los más insignificantes momentos pueden hacerse tan grandes como reveladores.
     En privado o en público, sólo o acompañado, donde y cuando desee, fumar es un acto tan personal e intransferible como la propia elección de nuestro puro preferido, siendo el único denominador común el hecho de que, elijamos el puro que elijamos, será siempre sin duda alguna una buena, si no la mejor compañía posible en ese momento.
     Si uno fuma puros siempre estará en buena compañía; Albert Einstein estudió el universo y Sigmund Freud estudio el mundo interior, y ambos siempre estuvieron acompañados de un puro. Uno de mis actores favoritos por no decir el mejor de todos, Edward G. Robinson siempre aparecía en sus películas con un puro entre sus dedos, moviéndolo y fumándolo como jamás he visto a nadie en el cine o en la vida real, y creó su imágen unida siempre a un buen puro.

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Rito y placer

Paz y rito
     Todo gran placer está precedido de unos rituales preparatorios, y fumar puros no es menos: de entrada el deleite de la elección de nuestra labor a fumar, luego el simple movimiento entre nuestros dedos al tomar el puro estimulando todos nuestros sentidos, el inhalar el humo sin prisas, su tentador aroma...El tiempo que empleemos en estos rituales no es tan solo el preludio de un placer único y absoluto sino el primer paso hacia la consecución de sensaciones totalmente exclusivas y excepcionales, que solamente el buen fumador sabe apreciar y mantener en la memoria.
     El mero hecho del acto de encender un puro, pasar de la llama a esa primera calada penetrante, única e irrepetible, constituye una de las ceremonias más intimas y personales del acto de fumar; y para poder disfrutarla plenamente y en toda su intensidad se precisa habilidad, concentración y una delicadeza especial. El fumador en ese preciso momento es cuando muestra su respeto y aprecio ante esa verdadera obra de arte que la naturaleza le ha puesto en sus manos, y el puro a cambio nos ha de responder ofreciéndonos un instante privado de sumo placer.
     Saber fumar significa recuperar ciertos ritos olvidados pero no perdidos, restablecer la comunicación con uno mismo, perdernos en la soledad e intimidad de ese momento que si bien puede ser compartido jamás podrá ser entendido de la misma manera por quien no sea un buen fumador. A lo largo de su corta vida pero apasionante, el puro deja atrás la huella de su existencia no tan solo en la ceniza sino en las propias sensaciones que nos ha despertado, distintas siempre e irrepetibles, pues cada puro tuvo su momento, fue requerido por nosotros en un instante que fue el preciso: ese y ningún otro.
     Para la inmensa mayoría de los fumadores de puros, estos constituyen una pasión, su pasión, por lo que se ha de elegir un tiempo y un lugar determinado, pues es un acto que requiere eso: tiempo y atención y cada uno se ha de guiar tan solo por sus preferencias personales y estilo de vida. Los consejos siempre son bienvenidos, pero la decisión final es tan solo del fumador y sus circunstancias; no obstante escojamos la labor que escojamos, como regla inexcusables ha de disponer del tiempo necesario y suficiente para fumarla del modo que nuestro puro elegido nos exige y que nosotros lo merecemos en tan peculiar momento.

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12 marzo 2012

Amanecer entre aromas


Casa de tabaco
     A la hora de elegir de entre tantas marcas y formatos como existen, el buen fumador se ha de armar de paciencia pero también de ciertos conocimientos aunque sean básicos. Ciertos puros y entre ellos los puros habanos, son considerados de mejor calidad que otros. Los fumadores expertos prefieren los puros con liga de hoja larga y hechos a mano, elaborados con tabaco selecto, tanto en la tripa como en la capa y que han envejecido durante más tiempo, siendo los más exquisitos los más añejos que estan compuestos por tabaco de una única cosecha.
     Armados con determinados conocimientos sobre el color, forma, tamaño, etc. se puede empezar a estudiar el aspecto exterior y las caracteristicas de ese puro que vamos a considerar como nuestro. Tal vez no llegemos nunca a identificar que tipo de puro es por sus cenizas, pero disfrutaremos sin la menor duda de esa indagación tan sutil que al final nos llevará a esa vitola que degustaremos en toda su fumada.
     Independientemente de nuestra experiencia, la compra de un puro constitulye toda una aventura, y sobre todo de una caja completa por lo que hay que examinar la caja con todo detenimiento para asegurarnos que todos los puros son del mismo color, una mustra más de la seriedad del fabricante.
     La busqueda del puro prefecto que sea acorde a nuestro peculiar gusto será siempre un proceso totalmente enriquecedor que durará toda la vida y permanecerá en nuestra memoria.

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Mitos

Mitos y leyendas
     Los mitos resultan siempre fascinantes y en ocasiones se perpetúan y se expanden por el confín de los tiempos, como el que sostiene que son las muchachas cubanas quienes enrollan entre sus muslos sedosos los mejores habanos. Pero lo que en realidad se precisa para elaborar un puro de calidad no son muslos, sino unas manos expertas e infatigables, antes de hombres pero hoy en día de un mayor número de mujeres.
     Con el fin de obtener el máximo placer en cada bocanada, hay que saber lo que debe de tenerse en cuenta a la hora de adquirir el puro para momento y situación. Para prestar debido culto al arte de fumar un puro es preciso conocer entre otras cosas su historia, los métodos de producción artesanal, así como saber interpretar cuanta información recibamos al respecto.
     Los mejores momentos de la vida son efímeros, y eso mismo ocurre con los puros; el placer de fumar un puro gratificante durante todo el tiempo que sea necesario, es el resultado de meses y a veces de años de trabajo intenso, meticuloso y especializado. Todo ello habremos de poder sentirlo cuando tengamos un buen puro entre nuestros dedos mientras esas volutas de humo se desvanecen tras formar imágenes ensoñadoras y fantásticas.
     Una verdad en el mundo de los fumadores de puros, es que el puro perfecto no existe; tan solo existe el puro adecuado a cada momento y estado de animo, el adecuado a cada presonalidad, el que satisface de la mejor manera posibles todos nuestros sentidos. En el placer de busqueda de ese nuestro puro es donde debemos disfrutar, y ella misma nos traerá la mejor recompensa.

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03 marzo 2012

La elección de un cigarro


Buena y dificil elección
      Cuando alguien me pregunta ¿que cigarro me recomiendas para fumar? le contesto que la decisión la ha de tomar él mismo, que sólo a él le corresponde, que es algo tan personal, delicado y decisivo ese momento de la elección que no se puede privar de tal placer. La decisión ha de ser sopesada, meditada y no tomada jamás a la ligera.
     La elección de nuestro cigarro, sea el momento que sea, constituye un acontecimiento tan personal como intransferible, nunca debe de elegirse de forma refleja, nos tiene que decir algo en ese momento especial y único. Más bien aconsejo, pues yo así lo hago, que antes de elegir la labor a fumar, eliga el mejor momento para realizar esa fumada, y así podrá elegir el "cigarro del momento", de ese y no de otro. No debe fumarse un cigarro sin recogimiento y sin reflexión.
     El cigarro ha de estar en consonancia del momento, del estado de animo de uno mismo y de los acompañantes si los hubiera, con el ambiente, con las costumbres, en otras palabras con nuestra personalidad y con lo que nos rodea.
     Hay un tiempo para cada cigarro y un cigarro para cada circunstancia y compañía. Esta sutil búsqueda de asonancias o consonancias debe dejarse, al gusto de cada uno, pues el verdadero fumador tiene sus propios hábitos, ni mejores ni peores que los demás, simplemente son los suyos personales. Discutir los méritos de un habano en comparación con otro forma parte del placer de fumar. No lo despreciemos en modo alguno, pues cada momento sera irrepetible.
     El cigarro de la velada nocturna será el elegido más reflexivamente, es ese gran cigarro cuidado y  espiado en nuestro humidor, y esperado con gran impaciencia.

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Una primera reflexión

Sintonia visual
     El verdadero placer de fumar se encuentra en ese tiempo de espera intemporal, mientras uno se deleita saboreando una obra maestra que la naturaleza puso a nuestro alcance.
     Nos disponemos a fumar un cigarro, que hemos elegido con sumo cuidado entre las variedades que tenemos en nuestro cuidado humidor, lo sostenemos entre nuestro pulgar e índice e inconscientemente lo interrogamos y disfrutamos de antemano de esa promesa de voluptuosidades sutiles que nos va a ofrecer.
     El fumar es uno más de los alicientes de la vida, que nos relaja y nos distiende y si vamos un poco más allá contribuye a que obtengamos un juicio más profundo y meditado sobre muchos asuntos de nuestra vida cotidiana.

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