03 marzo 2012

Una primera reflexión

Sintonia visual
     El verdadero placer de fumar se encuentra en ese tiempo de espera intemporal, mientras uno se deleita saboreando una obra maestra que la naturaleza puso a nuestro alcance.
     Nos disponemos a fumar un cigarro, que hemos elegido con sumo cuidado entre las variedades que tenemos en nuestro cuidado humidor, lo sostenemos entre nuestro pulgar e índice e inconscientemente lo interrogamos y disfrutamos de antemano de esa promesa de voluptuosidades sutiles que nos va a ofrecer.
     El fumar es uno más de los alicientes de la vida, que nos relaja y nos distiende y si vamos un poco más allá contribuye a que obtengamos un juicio más profundo y meditado sobre muchos asuntos de nuestra vida cotidiana.